La vejez hoy
En Japón, la vejez es un símbolo de estatus; es común que a los viajeros que se registran en los
hoteles se les pregunte su edad para asegurarse de que recibirán la deferencia apropiada. En contraste,
en Estados Unidos el envejecimiento por lo general se considera indeseable. En las investigaciones,
los estereotipos sobre la vejez que han aparecido de manera más sistemática es que, aunque por lo
regular se percibe a las personas viejas como cálidas y cariñosas, son incompetentes y de bajo estatus.
EL ENVEJECIMIENTO DE LA POBLACIÓN
La población global está en proceso de envejecimiento. En el año 2008, casi 56 millones de
personas en todo el mundo tenían 65 años o más y el aumento neto anual es de más de 870 000
cada mes. Se estima que, en el año 2040, la población total de ese grupo de edad ascenderá a
1.3 billones de miembros. Se estima que dentro de 10 años, la cantidad de personas de 65 años
en adelante sobrepasará por primera vez a la de los niños de cinco años y menos. Los incrementos
más rápidos se darán en los países en desarrollo, donde ahora vive 62% de la gente
vieja del mundo.
DE LOS VIEJOS JÓVENES A LOS VIEJOS DE EDAD AVANZADA
El efecto económico de la población que envejece depende de la proporción de esa población
que goce de salud y no esté discapacitada. A ese respecto, la tendencia es alentadora. Ahora se
sabe que muchos problemas que se consideraban inevitables no se deben al envejecimiento en sí
sino a factores del estilo de vida o a enfermedades.
El envejecimiento primario es un proceso gradual e inevitable de deterioro corporal que
empieza a una edad temprana y continúa a lo largo de los años, sin que importe lo que la gente
haga para aplazarlo. El envejecimiento secundario es resultado de la enfermedad, el abuso y la
inactividad, factores que a menudo pueden ser controlados por la persona. Esas dos filosofías del envejecimiento pueden ser comparadas con el conocido debate
entre naturaleza y crianza y, como siempre, la verdad se encuentra en algún punto intermedio.
En la actualidad, los científi cos sociales que se especializan en el estudio del envejecimiento
se refi eren a tres grupos de adultos mayores: el “viejo joven”, el “viejo viejo” y el “viejo de edad
avanzada”. Cronológicamente, el viejo joven por lo general es una persona de entre 65 y 74 años,
que suele ser activa, animada y vigorosa. Los viejos viejos (entre 75 y 84 años) y el viejo de edad
avanzada (de 85 años en adelante) son más propensos a la fragilidad y la enfermedad y a tener
difi cultades para organizar las actividades de la vida diaria. Como resultado, dado el
tamaño de su población los ancianos de edad avanzada consumen una cantidad desproporcionada
de recursos como pensiones o costos de la atención médica.
Longevidad y envejecimiento
¿Cuánto tiempo vamos a vivir? ¿Por qué tenemos que envejecer? ¿Le gustaría vivir para siempre?
Los seres humanos se han hecho esas preguntas durante miles de años.
La primera pregunta implica varios conceptos relacionados. La expectativa de vida es el
tiempo estadísticamente probable que una persona nacida en un momento y un lugar específi cos
puede llegar a vivir, dadas su edad y condición de salud actuales. La expectativa de vida se basa
en la longevidad promedio, o duración real de la vida de los miembros de una población.
Las mejoras en la expectativa de vida refl ejan una disminución de las tasas de
mortalidad (la proporción de la población total
o de grupos de cierta edad que muere en un
determinado año). El ciclo de vida humano es
el periodo más largo que pueden vivir los miembros
de nuestra especie. El ciclo de vida más
largo que se haya documentado hasta ahora es
el de Jeanne Clement, una francesa que murió
a los 122 años de edad.
La segunda pregunta expresa un tema de la
vejez: el anhelo por una fuente o pócima de
juventud. Detrás de este anhelo está el temor, no tanto de la edad cronológica como del envejecimiento
biológico: la pérdida de la salud y de las capacidades físicas. La tercera pregunta
expresa la preocupación no sólo por la duración sino por la calidad de la vida.
Otra teoría se concentra en los efectos nocivos de los radicales libres: átomos o moléculas de oxígeno sumamente inestables que se forman durante el metabolismo y que reaccionan con las
membranas celulares, las proteínas celulares, grasas, carbohidratos e incluso ADN, a los cuales
pueden dañar. El daño producido por los radicales libres se acumula con la edad; ha sido asociado
con la artritis, la distrofi a muscular, cataratas, cáncer, diabetes de inicio tardío y trastornos neurológicos
como la enfermedad de Parkinson. El apoyo para la
teoría de los radicales libres proviene de investigaciones con moscas de la fruta que al recibir
copias adicionales de los genes que eliminan los radicales libres vivieron hasta un tercio más de
lo usual. Por el contrario, el ciclo de vida era más corto de lo normal en
una cepa de ratones criados sin un gen llamado MsrA que normalmente protege contra los
radicales libres.
Cambios físicos
Algunos cambios físicos que por lo general se asocian con el envejecimiento resultan evidentes para
un observador casual, aunque afectan más a algunos ancianos que a otros. La piel envejecida tiende
a palidecer y a perder elasticidad, y puede arrugarse a medida que se reducen la grasa y la masa
muscular. Tal vez aparezcan venas varicosas en las piernas; el cabello de la cabeza se adelgaza y se
torna gris y luego blanco, y el vello corporal comienza a escasear.
La estatura de los ancianos se reduce a medida que se atrofi an los discos entre las
vértebras espinales. En especial entre las mujeres con osteoporosis, el adelgazamiento
de los huesos puede ocasionar cifosis, llamada comúnmente
“joroba de la viuda”, una curvatura exagerada de la
columna vertebral que por lo general ocurre entre los 50
y los 59 años. Además, la composición quí-
mica de los huesos cambia, lo que crea un mayor riesgo
de fracturas. Otros cambios, menos visibles pero igual e
importantes, afectan a los órganos internos y los sistemas
corporales, el cerebro y el funcionamiento sensorial, motor
y sexual.
El glaucoma es un daño irreversible del nervio óptico causado por un aumento en la presión
del ojo que si no se trata puede ocasionar ceguera. El tratamiento temprano puede disminuir la
presión ocular alta y demorar el inicio de la condición.
FUNCIONAMIENTO SEXUAL
El factor más importante para mantener el funcionamiento sexual es la actividad sexual continua
a lo largo de los años. En una encuesta nacional, 53% de los adultos estadounidenses de 65 a
74 años y 26% de los de 75 a 85 años dijeron ser sexualmente activos. Los hombres tienen una
probabilidad mucho mayor que las mujeres de mantener la actividad sexual en la vejez, lo que
en gran medida se debe a que, por constituir una población menos numerosa, es más factible
que tengan pareja.
PROBLEMAS MENTALES Y CONDUCTUALES
Sólo 6% de los ancianos estadounidenses afi rma tener difi cultades mentales frecuentes. Sin embargo, los trastornos mentales y conductuales que ocurren pueden tener
como resultado un impedimento funcional para realizar actividades importantes para la vida
así como deterioro cognoscitivo.
Enfermedad de Alzheimer
Trastorno cerebral degenerativo,
progresivo e irreversible que se
caracteriza por el deterioro cognoscitivo
y la pérdida del control
de las funciones corporales, lo
cual conduce a la muerte.
Enfermedad de Parkinson
Trastorno neurológico degenerativo,
progresivo e irreversible que
se caracteriza por temblores, rigidez,
movimientos lentos y postura
inestable.
memoria episódica
Memoria de largo plazo de experiencias
o eventos específicos,
vinculados a un tiempo y un
lugar.
memoria semántica
Memoria de largo plazo de conocimiento
factual, costumbres
sociales y lenguaje.
memoria procedimental
Memoria de largo plazo de las
habilidades motoras, hábitos y
maneras de hacer las cosas, las
cuales pueden recordarse sin esfuerzo
consciente; en ocasiones
se conoce como memoria
implícita.


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